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Relatos insospechados del inodoro

En bares y discotecas, los baños son algo más que simples lugares donde aliviar sus necesidades. También son lugares a los que la gente va a socializar, a tomarse un descanso, a asegurarse de que siguen teniendo buen aspecto y, con sorprendente frecuencia, a esconderse. Queríamos saber más sobre lo que acontece en esos baños nocturnos, así que nos dirigimos a un conocido bar y discoteca de Múnich y pedimos a algunos empleados y clientes que nos contaran sus anécdotas más raras o graciosas vividas en los baños durante la noche.

Y el resultado no nos decepcionó. Casi todo el mundo a quien preguntamos tenía una anécdota que contar y nos dio la impresión de que muchos de los momentos más importantes cuando la gente sale por la noche ocurren en los baños. Aquí presentamos algunas de las historias más destacadas (y de buen gusto).

Escribiendo un mensaje en el teléfono.

1. La huida

¿Se imaginan que su cita está yendo tan mal que acaban escondiéndose en el baño, incapaces de volver a aparecer? Esto le ocurrió a Judy. 6 minutos después de que comenzara su cita con un hombre al que conoció por Internet, se dio cuenta de que era un monstruo y que tenía que escapar. "Al cabo de 6 minutos me empezó a contar una historia sobre una vez en la que estaba en una fiesta con 3 chicas desnudas en una sauna, y a partir de ahí la velada fue de mal en peor". Huyó a refugiarse en el baño de señoras, llamó a un taxi y escribió un mensaje a una amiga. Todavía guarda el mensaje para enseñarlo:

"He pedido un taxi desde el baño"
"No soy capaz de salir aquí"

2. Empujar o tirar

A medida que avanza la noche, a veces puede que nos desquiciemos un poco, perdamos la orientación y nos dejemos llevar por el pánico. Vera nos reveló que una vez fue al servicio cuando se encontraba de fiesta en una discoteca y se quedó encerrada... o eso pensaba ella.

Tras haber utilizado el inodoro, Vera quiso salir del baño y empujó la puerta del cubículo para abrirla, pero esta no se movió: estaba bloqueada. La pateó y golpeó, pero parecía no moverse. ¿Podía ser que alguien la hubiera encerrado intencionadamente? Presa del pánico, comenzó a trepar hacia la parte superior del cubículo y a intentar deslizarse por el estrecho hueco entre el marco de la puerta y el techo. En esas estaba, cuando otra chica entró en el baño y caminó directamente hacia el cubículo de Vera dejando escapar un grito cuando la vio colgando sobre la puerta. Resultó que la esta no estaba cerrada, ¡simplemente tenía que tirar en lugar de empujar!

Vaqueros vacíos.

3. El caso de los pantalones desaparecidos

Matt nos contó que una vez un cliente muy borracho entró en su baño y salió al cabo de solo 30 segundos sin los pantalones. Aunque sus amigos se burlaron de él, tardó unos minutos en comprender el apuro en el que se encontraba. Cuando lo hizo, no podía explicárselo. Más aún, los pantalones desaparecidos no se encontraron por ningún lado, a pesar de que todos buscaron sin parar por las instalaciones. El pobre infeliz sin pantalones tuvo que meterse a hurtadillas en un taxi que le estaba esperando y volver enseguida a casa.

4. El destino no tiene barreras

Sandra nos relató cómo conoció a su marido en un baño. Se encontraba en una cita que no estaba yendo nada bien con un hombre al que había conocido por Internet, cuando vislumbró al hombre de sus sueños en la mesa de enfrente. Cuando él se levantó y se alejó, ella pensó que se iba y le siguió, convencida de que era el hombre adecuado para ella. Resultó que solo iba al baño. No obstante, con la emoción del momento, Sandra abandonó la prudencia, le siguió hasta el baño de caballeros y se presentó junto al lavabo. Hoy en día están casados y tienen dos hijos; la historia no nos cuenta todo lo que pasó con la cita original de Sandra.
Hombre dormido en el baño.

5. Dormido en el trabajo

Seguramente todos hemos dado alguna cabezada en el baño en algún momento de nuestra vida, pero imagínese pasar toda la noche allí. Esto fue lo que le ocurrió a un chico que conocimos, Matthew. Según nos dijo, le despertó la señora de la limpieza en una discoteca a las 10 de la mañana del día siguiente. Eso sí que es tener el sueño profundo.

6. Carrusel de citas

Uno de los consultados nos aseguró haber escuchado una historia acerca de un hombre que tenía una cita en un restaurante giratorio y que acabó un poco confundido. Cuando estaba admirando las vistas desde la parte superior de una torre panorámica, de repente sintió la llamada de la naturaleza y se apresuró a entrar en el baño. Cuando terminó, se encaminó de vuelta a su asiento sin percatarse de que el restaurante había girado mientras que el baño permanecía inmóvil. Cuál fue su bochorno cuando se dio cuenta de que la mujer rubia junto a la que se había sentado no era la misma mujer rubia con la que había empezado la velada, sino que esta se encontraba en el otro lado del restaurante.
Llaves del coche sobre la mesa.

7. Lo que se oculta en las turbias profundidades

A mucha gente se le han caído objetos por el inodoro. Esto sucede con sorprendente frecuencia. En el caso de los teléfonos, bares y discotecas son los lugares predilectos, pues la gente suele hablar por teléfono o mandar mensajes mientras utilizan el inodoro. Pero la mayor parte de la gente se da cuenta de su error. Andy nos comentó que, en los 5 años que llevaba trabajando en el bar, el personal de limpieza había encontrado varios teléfonos y montones de piezas de joyería dentro y alrededor de los inodoros. Lo más sorprendente de todo fue la ocasión en que los limpiadores encontraron las llaves de un coche dentro de la taza del inodoro, y luego encontraron el coche al que correspondían aparcado fuera. Pasó todo un día hasta que el cliente llegó tímidamente esa noche para reclamarlas.
Relatos del inodoro...
En bares y discotecas, los baños son algo más que simples lugares donde aliviar las necesidades. También son lugares a los que la gente va a socializar, a tomarse un descanso, a asegurarse de que siguen teniendo buen aspecto y, con sorprendente frecuencia, a esconderse.